Antes. Comprar e instalar necesitan una conexión a internet, y un aeropuerto donde todavía no tienes datos es el peor lugar para descubrirlo.
Comprar con tiempo no te cuesta nada, porque en casi todos los planes los días no empiezan hasta que la eSIM se conecta por primera vez a una red en el destino. Instalada en casa con Wi-Fi, se queda quieta hasta que aterrizas.
Cada plan indica además cuánto tiempo tienes para instalarlo después de comprarlo. Revísalo si compras con meses de anticipación.
