Compras un plan para el lugar al que vas, instalas la eSIM en el teléfono antes de volar y, al aterrizar, se conecta a una red móvil local. No somos una red móvil: el plan corre sobre las redes de las operadoras locales de cada destino.
Lleva solo datos móviles. Tu número se queda en tu propia SIM, así que las llamadas y los mensajes te siguen llegando a las tarifas habituales de tu operadora.
En casi todos los planes, los días empiezan cuando la eSIM se conecta por primera vez a una red en el destino, no cuando la compras. Por eso instalarla en casa con Wi-Fi es lo cómodo: aterrizas ya conectado.
